Bristol 170 Mk 1A Freighter





Diseñado inicialmente como transporte militar realizó su primer vuelo el 2 de diciembre de 1945 y se construyeron más de 200 ejemplares, en diferentes versiones, muchas de ellas destinadas a uso civil.

Quince ejemplares fueron adquiridos para la FAA de la versión Mk.1. A partir de 1946 comenzaron a prestar servicios en la I Br Ae., completándose la dotación en 1949. Ese mismo año se perdieron dos aeronaves, el T-28 en Salta con cinco muertos y el T-39, con destrucción total pero sin víctimas. Ya en 1948 se prohibió la operación con el Bristol 170 al Sur de los 39ºS (lateral Bahía Blanca) por comportamiento poco satisfactorio en turbulencia y en despegues-aterrizajes con fuertes vientos. En 1951 sufrió un accidente el T-37 falleciendo los tres tripulantes.

En 1952 no figuró en la asignación de aviones y al año siguiente, con una dotación de 11 aeronaves pasó a ser un Escuadrón del Grupo 1 de Transporte Aéreo. En 1958 se ordenó retirarles la matrícula militar y pasarlos a gestión de venta como bienes en desuso, pero dos años más tarde, la Resolución 255/60 dejó sin efecto lo anterior y volvieron a la actividad. Se asignaron 7 a la I Br Ae, adoptando la matrícula TC y tres dígitos con el agregado de un cero a las originales: TC-270, TC-300, TC-310, TC-320, TC-330, TC-340 y TC-400. El TC-320 se halla actualmente en el Museo Nacional de Aeronáutica.

Tenía una envergadura de 32,93 m., un largo de 20,80 y una altura de 8,01. Era propulsado por dos motores Bristol Hercules 131 de 1.690 hp, con 14 cilindros, en doble estrella cada uno y hélices cuatripala de velocidad constante y puesta en bandera, de 4,30 m. de diámetro. El peso vacío era de 11.724 kg. , la carga útil 6.421 y el PMD 18.145 kg. La velocidad máxima 360 km/h a 1.980 m. y 260 km/h la de crucero a 1.525 m. Techo de servicio 7.800 m., alcance 2.285 km. con una carga de 3.091 kg.

Poseía un portalón de acceso a proa que se abría hacia ambos lados, mientras una rampa facilitaba el desplazamiento o rodado de vehículos y cargas. La capacidad de bodega, la amplitud de puertas, el nivel del piso (coincidente con los de las cajas de los camiones), la solidez del mismo, las rampas transportables, entre otras, lo hacían inmejorable para el traslado de cargas voluminosas y pesadas, de difícil manejo y ubicación en los Douglas C-47, el otro carguero de la época.